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Para muchos aspirantes a comprar su primera casa, el principal obstáculo es la asequibilidad. Sin embargo, algunos compradores están siendo creativos para que los números cuadren, y lo están logrando a través de la compra compartida (o co-buying).

El sueño sigue vivo, pero las cuentas no cierran para todos

Los jóvenes no han renunciado al sueño de tener casa propia; ni de cerca. Según FirstHome IQ, la propiedad de vivienda sigue siendo una de las metas de vida más importantes para las nuevas generaciones.

¿El problema? El 73% de los compradores de la Generación Z y millennials mencionan el costo como la razón por la que no han priorizado la compra. Y los datos lo confirman: los compradores de primera vivienda representan ahora solo el 21% de todas las compras de casas, la participación más baja desde que la Asociación Nacional de Agentes Inmobiliarios (NAR) comenzó a registrar estos datos en 1981.

Aun así, hay quienes lo están logrando. Y una parte de ellos está recurriendo a la compra compartida para lograr entrar al mercado.

Entonces, ¿qué es la compra compartida?

La compra compartida consiste en adquirir una vivienda con otra persona que no sea un cónyuge, como un amigo, un hermano o una pareja de hecho. Juntos combinan ingresos, dividen el pago inicial y comparten los gastos mensuales. Para muchos, es una forma creativa de convertir ese “algún día” en una fecha de mudanza real y cercana.

Esta tendencia está creciendo rápidamente. Según CoBuy.io, 64 millones de estadounidenses ya son copropietarios de una vivienda con alguien con quien no están casados. De hecho, el 31.5% de las compras de viviendas involucran a co-compradores.

Por qué funciona

Estas son algunas de las principales razones por las que los compradores eligen este camino, según NerdWallet:

  • Un camino más rápido hacia la propiedad: Si ser dueño es una meta seria, comprar con alguien más puede acortar los plazos. Dos o más personas pueden ahorrar para el pago inicial mucho más rápido que una sola. Eso significa menos tiempo esperando y más tiempo construyendo patrimonio en un lugar propio.

  • Mayor poder adquisitivo: Al sumar varios ingresos, podrías acceder a una casa mejor o vivir en un vecindario más cotizado. A veces, unir fuerzas significa conseguir la casa que realmente quieres, no solo la que apenas puedes pagar por tu cuenta.

  • Calificación crediticia más sencilla: El ingreso adicional de más de un comprador puede ayudar con la relación deuda-ingreso (DTI), un factor que el prestamista calculará basándose en todos los solicitantes.

  • Costos de vivienda reducidos: Dividir el pago de la hipoteca entre varias personas podría incluso hacer que ser dueño sea más económico que alquilar. Además, compartir gastos hace que las reparaciones o renovaciones sean más manejables.

Aspectos a tener en cuenta

Si estás considerando esta opción, hay puntos importantes que reflexionar. Para empezar, la compra compartida funciona mejor con personas de total confianza que compartan tus metas financieras. Antes de avanzar, asegúrense de estar de acuerdo en cómo se dividirán los costos, quién se encarga de qué y qué pasará si alguien decide vender en el futuro.

Por eso, redactar un acuerdo de copropiedad por escrito es una decisión inteligente. Mantiene a todos en la misma página y evita dolores de cabeza a largo plazo. Piensa en ello no como una formalidad legal, sino como el “plan de juego” para su nueva inversión

En conclusión

Los desafíos de asequibilidad son reales, pero no tienen por qué significar una espera indefinida. La compra compartida está ayudando a muchos compradores primerizos a dejar de esperar y empezar a echar raíces.

Si tienes curiosidad sobre si esto podría funcionar en tu situación, hablemos. Contáctame hoy mismo y tracemos juntos tu camino hacia la propiedad.

Gracias Por Leer
Denise Olivares-Molina